Ir al contenido principal

Parte II

Hola como están amigas y amigos, soy Gabriel Gallardo, bienvenidos a mi Podcast Human No Smoking, el número dos de esta serie, espero de todo corazón que este sea tu último día sin fumar, y si no, bueno, ya llegará el momento de dejarlo. No hay que apremiarse todavía. Yo sé que tomar esa decisión no es fácil; todos los fumadores sabemos lo difícil que es, conocemos el calvario que hay que atravesar, (literalmente hablando,) la ansiedad insoportable, el desequilibrio. Por eso, como decíamos en el número anterior de nuestro podcast, para dejar el cigarrillo de forma definitiva, hay que tener una motivación extra. Algo por lo que estés dispuesto a hacer un enorme sacrificio, una manda, por decirlo de alguna forma. ¿Te has dado cuenta de que las personas que suelen hacer mandas obtienen, por lo general, resultados positivos? Pero sabemos que no es magia, tampoco milagro, es simplemente una canalización de energía generada a través de la abstinencia o cualquier otro sacrificio consciente. Una energía que queda disponible cuando no la gastamos en el vicio, y que si no la usamos nos produce trastornos como ansiedad, angustia, etc. Piensa que cuando dejas de fumar, de un momento a otro, liberas una cantidad de energía que, al no ser usada, puede caer en cualquier lado, por decirlo así, de forma aleatoria, y entonces no es raro que caigas en ataques de furia o de melancolía. La buena noticia es que esos ataques de ansiedad y todos los desequilibrios del síndrome de abstinencia se pueden evitar, simplemente dándole un uso a esa energía que de pronto tenemos disponible. Hacer ejercicio, salir a correr, cambiar los hábitos de alimentación, dormir menos horas, son todas formas de utilizar esa energía extra para que no se vuelva contra nosotros. Quiero decir que es una de las cosas que podemos hacer para que el proceso de abandonar el vicio sea lo más fácil y menos fastidioso, recuerda que son varios factores a tener en cuenta, entre ellos, el momento preciso en que es favorable dejarlo y los hábitos asociados que deberás abandonar temporalmente, como por ejemplo tomar café, o alcohol, evitar las salidas con los amigos, por lo menos dos o tres semanas… quizás puedan parecer medidas muy drásticas, y sean pocos los que estén dispuestos a encerrarse en sus casas a esperar a que pase el síndrome de abstinencia, pero la verdad es que esa no es la idea, cada uno sabe hasta donde puede controlar sus impulsos y los límites que no debe sobrepasar. Lo importante es no auto engañarse y ser capaz de hacer los sacrificios necesarios para librarse del vicio. Estos sacrificios son temporales, estamos hablando de 4 o 5 semanas, o sea muy poco tiempo, para un fumador, claro,  eso es una eternidad sin fumar, sin embargo, una vez transcurrido ese tiempo, ten la completa seguridad de que ya pasó lo más difícil.

Bueno, quería comentarles que yo dejé de fumar, en parte, porque ya me estaba empezando a considerar un bicho raro en medio de esta sociedad que ha tomado un poco más de conciencia, y la verdad es que me sentía culpable cuando encendía un cigarrillo. No siempre, pero me pasaba a menudo. Me fui dando cuenta de que cada día es menos aceptado socialmente el acto de fumar, las restricciones han ido aumentando en todos los países, restricciones que van, desde mayores impuestos al tabaco, obligación de rotular, en las etiquetas de las cajetillas, todos los peligros a la salud que causa el consumo del tabaco, hasta la prohibición de hacer publicidad. Tú que eres fumador te habrás dado cuenta de que cada vez hay menos lugares donde se te permite hacerlo, lo que no hace más que aumentar tu ansiedad, disminuir tu concentración, etc. A medida que pasa el tiempo, y gracias a estas mismas políticas, hay más gente que se decide a dejar, de una vez por todas, un hábito que es tan perjudicial.   Sin embargo, pese a los intentos que has hecho, no has podido dejar de fumar, y eso te causa frustración. Además, el cigarrillo ya no te satisface como lo hacía años atrás, ¿verdad?

El vicio del tabaco llega a un punto en el que el fumador ya no se siente satisfecho cuando fuma, de hecho lo detesta, pero no puede dejarlo porque sabe el sufrimiento que conlleva. Esta en una especie de limbo del que no puede salir. Yo también pasé por una etapa así, y es el motivo por el que los intentos por dejar el cigarrillo son infructuosos, porque uno mismo se condena al fracaso desde el principio al asumir el proceso como algo doloroso, molesto e incómodo, inevitablemente. La verdad es que no tiene por qué ser así, si un fumador realmente lo desea, puede dejar de fumar y hacer que el proceso sea placentero en lugar de molesto e inquietante. No digo que la ansiedad no aparezca en ningún momento, es obvio que más de una vez te vas a sentir ansioso, incómodo, alterado, inquieto, pero si sabes de antemano que son fases cortas, pasajeras, se pueden sobrellevar mucho mejor y sin caer en dramatismos exagerados. Todos los fumadores saben que los primeros días son los más difíciles: afortunadamente… pasan rápido, y después de eso el esfuerzo necesario para resistir el deseo es mucho menor. Sin embargo, por eso mismo hay que mantenerse alerta. Luego del tremendo esfuerzo de los primeros días, es común que el aspirante a no fumador se relaje y vuelva a ser presa fácil de una súbita ansiedad y deseo irresistible por fumar. La mente inconciente es experta en boicots, hay que tenerlo presente en todo momento y estar en guardia contra los momentos de flaqueza. Por eso yo digo que para tener éxito en esta empresa hay que tener un programa previo, una rutina que sirva de apoyo y aminore todos los efectos nocivos del síndrome de abstinencia. Incluso, con la motivación adecuada, eliminar el síndrome de abstinencia por completo.


Voy a decir algo. El mayor error que se comete al tratar de dejar el cigarrillo es asumir la decisión como un proceso pasivo, en el que no hay que hacer  nada, porque mentalmente lo vemos como algo simple, dejar de fumar y ya, apagar el último cigarrillo y no volver a encender otro nunca: son ideas ilusorias que tomamos por reales. Sí, son ideas ilusorias, son cosas que la mente cree, nada más. La verdad es que para dejar de fumar hay que hacer varias cosas, así que si piensas que para dejar de fumar lo único que vas a tener que hacer es esperar a que pase el tiempo y se te quiten las ganas, si no realizas un pequeño cambio de mentalidad, un pequeño cambio de enfoque, cualquier intento por dejar el vicio va a terminar en fracaso. Y no porque lo diga yo, es tu mente la que no te va a dejar. Literalmente vas a tener que engañar a tu mente para que te deje tranquilo y puedas llevar el proceso a buen término. Eso es lo que hice yo, y es el inicio de un proceso interno que me ha llevado mucho más lejos.  Yo tuve mi motivación y ese fue el motor que me permitió adquirir la fortaleza necesaria. Todos los fumadores sabemos que si dejáramos el cigarrillo nuestra calidad de vida mejoraría considerablemente. Yo cuando fumaba soñaba con un futuro sin fumar y sentía que podía llegar a ser feliz si dejaba el cigarrillo de una vez por todas. Pero aún así no podía hacerlo. Me faltaba una verdadera motivación, y eso me causaba sufrimiento. Yo creo que, en el fondo, todos los fumadores tenemos un alma masoquista, nos parece romántico hacernos daño la salud con un vicio tan intelectual, tan de escritor, tan de persona con ideas profundas pero con mala salud. Cada persona encuentra siempre su perfecta justificación interna y se la tatúa a fuego, a la vez se convence de que puede dejar el cigarrillo cuando se le antoje; sin embargo, si los retas a que dejen de fumar por unas horas te dicen que no, porque no se les antoja.

Hay personas que nunca se han planteado la posibilidad de dejar el cigarrillo y este podcast, por supuesto, no es para ellos. Si no hay lucha interior no hay nada que hacer, no se puede convencer a nadie. Cada uno tiene que estar convencido por si mismo de que fumar es malo y sentir que se esta deteriorando su salud para tomar la decisión de dejarlo, o al menos para tomar conciencia del daño que se esta provocando con cada bocanada de humo que entra en los pulmones. En muchas ocasiones las personas se van convenciendo lentamente, de a poco, a través de los años, y a veces cuando toman la decisión… ya es muy tarde. Nadie le da mucha importancia, pero el tabaco debería ser tratado como una droga dura y debería existir algún tipo de facilidad para tratar las enfermedades originadas por el consumo de tabaco, en compensación por las suculentas ganancias que dejan las tabacaleras, como mínimo. Y eso sin considerar el daño moral, porque el fumador que esta tratando de salir siente que su autoestima se ve menoscabada, sobre todo si no hay tolerancia al fracaso, y, como dije antes, si no hay una motivación real y poderosa que lo lleve a realizar la tarea con entusiasmo y, sobre todo, con fe. Quien no se tiene fe está perdido, no sólo en esto, sino en cualquier otro ámbito de la visa. Hay que tenerse fe.

Y para que tú te tengas fe estoy haciendo este podcast, para que sientas un apoyo, para que encuentres la orientación de alguien que ya salió del vicio y que sabe cómo, sin ansiedad, sin dramatismo. Lo primero es convencerte de que se que puede y lo segundo es convencerte de que quieres, y entonces vas a sentir una especie de felicidad anticipada porque te vas a dar cuenta de que se va a poder, si quieres. Eso es todo.


Bueno, espero que estas palabras te hayan servido al menos para que empieces a pensar en cual podría ser tu gran motivación. Ya te explicaré más adelante cómo llegar a eso con asombrosa facilidad. A partir de ahora puedes ver el material que iremos dejando en nuestro blog. La dirección es: triple doble vé punto human no smoking punto blogspot punto com. Tambien podrás ver el link en la descrpción del podcast. Soy Gabriel Gallardo, y nos encontramos en el próximo episodio de Human No Smoking. Adios. 

Comentarios